Paseo por la gráfica popular costeña
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Mural del barrio Cuba con la escena realista de una casa del sector y un vendedor de canguil.
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Sánduches El Chancho Erótico en 4 de Noviembre y la Novena.
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En Samborondón sobre la fachada de una casa tradicional de madera, un anuncio actual.
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Mural de arte urbano sobre las rocas y los turistas disfrutan de la caída del sol en el mar de Montañita.
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Antiguo anuncio tipo años 50 del tradicional sombrero Montecristi en las calles Primero de Mayo y Pedro Moncayo.
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El mejor futbolista ecuatoriano es evocado en las puertas de la Fundación Alberto Spencer (Panamá e Imbabura).
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En el Guasmo no es problema estar tubobajo, tener sed o querer ver películas cristianas.
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Mural descolorido de Juan Pueblo y Papá Noel en 4 de noviembre y la novena.
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Antes los buses y colectivos lucían llamativos letreros ilustrados ahora las tricimotos de Pascuales no se quedan atrás.
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Mural del equipo torero pá los s... en las Malvinas
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Portón de la empresa maderera Pailón desde 1889 es una de las antiguas de Guayaquil, ubicada en el guasmo.
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Una tarde de las artes urbanas en el Malecón del Salado anunciada con letreros de la actual tecnología.
Crónica fotográfica de anuncios, murales y propaganda en vías de extinción del Guayaquil profundo.
La gráfica popular es una voz que grita y se exhibe en nuestras calles. Bajo el sol y la luna. Bajo la luz de un bombillo de escasos voltios. Siempre sobre la piel de muros y paredes del Guayaquil profundo y pueblos cercanos.
En la gráfica popular existen diversos modos, tipos o técnicas de expresión, pero esta travesía solo se preocupa de fotografiar letreros y murales artesanales, tradicionales y populares porque ellos están desapareciendo por el auge de la publicidad de última tecnología y por normativas, del uso del espacio público, emanadas por los gobiernos locales.
La gráfica popular está hecha a mano por artesanos criollos que laboran con una gran dosis de creatividad, empleando –en algunos casos– una paleta de colores alucinados, tropicales y está impulsada por esa chispa costeña de anunciar, decir, dibujar y sazonar nuestras realidades con un ají picante. Pero siempre bajo la sombra de una tradición ecuatoriana y costeña al momento de anunciar, ofrecer o promover: eventos, productos, servicios y diversos asuntos.
La gráfica popular porteña está siendo de a poco desplazada del Guayaquil regenerado hacia los sectores alejados. En esas paredes distantes del centro comercial aún grita, ríe, anuncia y se exhibe con su marca y sello propio: Hecha en Guayaquil. Pero tal vez en la próxima campaña, esa huella digital tan nuestra desaparezca bajo los afiches y brochazos de diversos colores ideológicos y políticos. Antes que eso ocurra demos un breve paseo por nuestra gráfica popular.